‘Música callejera’

Comenzando un Sábado 27 de febrero con una pequeña lluvia que cubría las calles del Guasmo Sur. Nos encontramos en la prganización madre Mi Cometa, tal y como habíamos quedado un día anterior; nos encontramos muy temprano en la escuela de música para recojer nuestros instrumentos y emprender en nuestro viaje (aventura).

Éramos 6 los aventureros que haríamos música en la calle: Josy, Johanna, Anna, Israel, D12674850_1177505675594533_908196921_oominik y Luigi.

Una vez saliendo del Guasmo, y estando en la metro (transporte público), empezamos a calentar y afinar nuestras voces; entre las risas y las miradas de la gente, estabamos más que listos y felicez por hacer algo de lo que más nos apasiona ‘ La Música’,  y el poder compartirla con los demás; nos llenaba aún más, de gra
ndes expectativas y de mas energías, pero eso no era todo; teníamos un fin; íbamos a hacer música en las calles de Guayaquil, para recoger fondos monetarios y asì poder comprar arcos de violin para la nuestra escuela de música. Después de todo el algarabio y el ruido de los buses y metrovía, nos situabamos en nuestro primer punto, que fue en el parque del Centenario.

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En Donde nos permitieron hacer música por poco tiempo. Después nos dirigimos hacia el ‘Parque de las iguanas’  en donde no nos dieron la oportunidad de hacer algo de música; pero esto no nos detuvo, continuabamos con nuestro viaje; decidimos movernos a otro lugar y este sería la ‘Plaza San Francisco’, en donde unos amables guardias metropolitanos nos permitieron tocar por 10 minutos, en frente de la iglesia. Sin importarnos el corto tiempo o la bulla, armamos nuestros instrumentos y al son de dos violines, una guitarra y una caja llegaban los curiosos a escuchar nuestras melodías, y así poco a poco empezabamos a juntar de centavo en centavo un pequeño fondito para nuestro fin. Pasados los diez minutos recojimos nuestras cosas y entre el chao y uno que otro aplauso de la gente, nos dirigimos a otro parque escondido en las calles centricas de Guayaquil, en donde la gente tan amable nos dio muy buena acojida. Una vez después de haber tocado en este lugar, decidimos aventurarnos y probar suerte en el ‘Malecón 2000’, claro sabíamos que no iba a salir del todo bien pero, «el que no arriesga no gana» así que una vez estando en el Malecón, con prisa y cuidado sacamos nuestra cosa y empezamos a hacer música, antes que los metropolitanos nos botaran.

Además de algún otro turista le gustó la música que hacíamos y se quedo a escuchar, pero como era de esperarse tuvimos que salir del lugar por órdenes de los policías metropolitanos. Entre el «chao», «risas», «aplausos y gritos de la gente», nos retiramos del lugar.
Esto no podría detenernos así que nos dirigimos a uno de los lugares más iconos de Guayaquil, La Bahía’ en donde nuestro pequeño acto musical, a más de uno degustó; los violines «lloraban» en medio del .. agua agua!!…. lleve lleve damita caballero!!! Que los comerciantes ambulantes gritaban, al vender su producto.
Después de la gran acogida de la gente y con una sonrisa de oreja a oreja por haber hecho nuestros objetivos, salimos de la Bahía con suficiente dinero como para dos arcos de violines, pero esto no acaba ahí.
Una vez en el bus de regreso al Guasmo Sur, nos preguntamos ¿porqué no hacer música de nue12422312_1177505745594526_567145542_ovo?, así que con una guitarra y los aplausos de los pasajeros tuvimos un muy grato viaje de regreso a nuestro querido Guasmo Sur.
Este es el relato de uno de los chicos que participa en la escuela de música, contándonos que hay varias opciones para ganar dinero haciendo  lo que nos gusta, sin perder la esencia de este arte que más amamos.

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