César Cárdenas

César Cárdenas junto a sus hijas, Wara y Saray, quienes pertenecen a Clave de Sur.
César Cárdenas junto a sus hijas, Saray y Wara , quienes pertenecen a Clave de Sur.

La música transforma vidas

“Papi, he descubierto que quiero que la música sea parte importante de mi vida; quiero estudiar música en la universidad, ser profesora de música, como una carrera que me permita vivir modestamente”. Estas palabras compartió conmigo mi hija Wara, de 13 años; palabras que me llenaron de una infinita emoción y tranquilidad.

Emoción, pues hace siete años cuando era presidente del Movimiento Mi Cometa, iniciamos una escuela de música en nuestra sede del Guasmo sur, en Guayaquil. Para iniciar esa experiencia de encuentro con la música tuvimos la suerte de contar con una joven alemana llamada Magdalena Abrams. Tranquilidad, pues lo mejor que un padre puede esperar es que sus hijos decidan a temprana edad qué carrera seguir en la universidad o qué profesión quieren tener; no importa si después con el paso de los años repiensen eso y decidan otra actividad, lo importante es que puedan decidir con libertad y apoyo familiar sus vidas presentes y futuras.

Para iniciar ese encuentro mágico se usaron tarros viejos como tambores, un par de viejas guitarras y botellas de plástico llenas de piedras. Desde los inicios a esta fecha, la escuela de música de Mi Cometa literalmente ha transformado la vida de decenas de niños y niñas.

Jairo, Karla, Daniel, Vicky, Jorge, José Fabio, Jean Pierre, Carolina, Génesis, Rodolfo, Anita, Édgar, Isaac –más una extensa lista– aprendieron no solo a tocar un instrumento, a leer partituras, sino a transformar sus vidas y componer melodías en su vida cotidiana. La escuela de música cada año viene creciendo, atrás quedaron los tarros y botellas para sacarles notas, ahora tiene más de 100 instrumentos de viento, cuerdas, percusión y equipos para dar conciertos.

La escuela de música de Mi Cometa ha compartido sus melodías en diversos escenarios, empezando en el Guasmo, luego en la Alianza Francesa, en el MAAC, universidades, parques; incluso hizo una gira nacional en el Expreso a Montecristi, una iniciativa de Mi Cometa para motivar a los niños, niñas y jóvenes a dar sus aportes en la construcción de la nueva Constitución ecuatoriana.

La escuela de música, que ahora se llama Clave de Sur, no solo ha “tocado”, la vida de niños y jóvenes ecuatorianos, también lo hace de rebote con grupos de jóvenes alemanes, como Anika, Benjamín, Hannah, Katarina, Robert, Christph, Paula y otros, que junto a Magdalena vienen en agosto para vivir en el Guasmo y compartir sus saberes a cambio de la experiencia de conocer un país latinoamericano; experiencia que enriquece sus opciones, emociones, vivencias y sobre todo, ayuda a captar algunas variantes para las notas musicales de sus vidas personales y profesionales.

Esta experiencia ha inspirado también a Magdalena, quien con otros talentosos jóvenes alemanes fundaron una organización sin fines de lucro en Alemania, que se llama Músicos Sin Fronteras, que tiene la finalidad de compartir música ya no solo en Ecuador, sino en India y, con el tiempo, seguramente otros países. Mientras el tiempo transcurre para muchos, a veces sin nada trascendente que hacer en sus vidas, hay un grupo de jóvenes y niños ecuatorianos y alemanes que está componiendo sus propias vidas y escribiendo partituras que rompen fronteras, idiomas, costumbres y nos enseña que siempre, a pesar de todas las adversidades, con voluntad y pasión se pueden componer canciones para el alma.

* Fundador de Mi Cometa y director del Observatorio Ciudadano de Servicios Públicos.
Domingo, 2 de septiembre, 2012
Tomado de: http://www.eluniverso.com/2012/09/02/1/1363/musica-transforma-vidas.html

 

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